Los nuevos tiempos han hecho que muchas villas avancen y poco a poco se parezcan mas a una ciudad, el mas puro ejemplo es el del repartidor del butano, que en lugares como Villaviciosa ha dejado de utilizarse debido a el desarrollo tecnológico del mismo pueblo. Aun así la pura realidad es que muchos pueblos aun siguen dependiendo de estas necesidades y de su propio cultivo para sobrevivir y aun mas ahora en estos tiempos de crisis económica.
La pregunta clave es si el desarrollo nos va a perjudicar a algún día. Abandonar las antiguas costumbres como cultivos naturales para dar paso a los cultivos manipulados genéticamente es algo arriesgado que a mi entender no debería de ser aprobado.
El efecto del nuevo milenio puede dejarnos secuelas si no lo paramos ya; es algo cruel abandonar nuestra historia, nuestros monumentos, nuestros hórreos, nuestras paneras en definitiva nuestra vida, para dar paso a nuevas y arriesgadas tecnologías.
Además de esto el aumento de la tasa de natalidad y la disminución de la mortalidad ha hecho que las villas costeras cojan terreno a al mar y a sus rías. Cuando los Alcaldes y demás políticos de estos lugares se den cuenta del desastre que están provocando puede que ya sea tarde ya que coger terreno al mar es jugar con fuego y quemarse.
Y mientras que todo esto pasa el principado se queja de la extinción de los hórreos y paneras pero no se dan cuenta de que con el desarrollo nadie los necesita y por lo tanto hoy en día ya han quedado en desuso o como un simple elemento de adorno.
¿Quién cuidara nuestra historia el día de mañana? Eso es una pregunta sin respuesta que se vera a lo largo del tiempo pero esperemos que nuestra historia, la historia Asturiana, la Historia Española junto con nuestros monumentos nunca quede en desuso como los viejos y mugrientos hórreos que no duraran una noche mas en pie.


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